NIÑOS MUTANTES
No te creas lo que dicen de ellos, exageran y hacen daño. Pero algo hay de cierto y tendré que confesarlo: es la única banda indie que me gusta. (Vale, yo también exagero, pero es de las pocas)
Y fue amor a la primera escucha. Sus letras se me enredaron por dentro como cuentos hechos de hiedra. Creo que ya lo dije con Bebe, pero es que son de ese tipo de canciones que dicen las cosas con metáforas que coinciden plenamente con mi forma de sentir. Y por eso "Formentera" es una las que conforman la banda sonora de mi vida.
Esta banda granadina se formó en el 94 y dejó la música en el 2024, dejando tras de sí treinta años de subirse al escenario y trece discos en los que cada vez asentaban más su estilo propio.
Al principio, su estilo era más grunge y noise, pasado por el filtro del rock alternativo. Yo les pillé más tarde, cuando había un toque más pop y pulp y la voz de Juan Alberto Martínez estaba pulida y no pasaba desapercibida. Cuando las letras cada vez eran más profundas e intimistas ("Mejor morir de sed que ir a lo fácil")
Es verdad que si escuchas mucho de golpe puede invadirte un ataque de melancolía (como a su niño, que no quiere escuchar sus canciones siempre tristes), pero hay veces que ese es el estado en el que estar, bajando revoluciones, asumiendo, y otras que puedes escucharles cantando y riendo de algunas de sus frases por dentro, como masticando felicidad.
Os recomendaría muchas de sus canciones, pero si pinchais en la foto de abajo, podréis escuchar una de las más míticas. (También podéis darle a "Grandes éxitos de otros", y escuchar versiones de canciones que conocéis con su voz, incluyendo un "Enjoy the silence" en español). Yo, de momento, en cuanto acabe de escribir esto, me voy a repasar sus treinta añitos para no echarlos de menos.
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