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Mostrando las entradas etiquetadas como teatro

ORGULLO SIN PREJUICIO

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  ¡Qué bonito es ir al teatro! Este miércoles fui al Liceo para ver el estreno de ¡Shock!, y pensaba hablaros un poco de la obra, porque lo merece. De estas que tienen un mensaje que da para pensar durante un tiempito luego. Pero es que Charo Alonso lo explica tan bien aquí , que no me atrevo ni a intentarlo. Así que voy a atacarlo por lo emocional. Creo que he estado en el teatro de todas las formas posibles: como espectadora, como actriz, como guionista, ayudando entre bambalinas... y aún así me sorprendí viviendo la experiencia de una forma diferente. Esta vez yo solo iba a ver la obra, pero es que he sido la privilegiada espectadora de ¡Shock! desde que surgió. Y es que ver las ideas nacer en una cabeza ajena, formarse sobre el papel, adquirir personalidad en un local de ensayo, es un poco como seguir el crecimiento de un niño. Así que verlo en su forma final, adulto sobre el escenario, hace que se me salten las lagrimitas y que me llene de orgullo. Orgullo por ver el proceso c...

MUÑECAS ROTAS (LA CASA DE LAS RECOGIDAS)

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  Salamanca guarda su historia en piedra. Cada verano, cuando la luz del sol vuelve doradas sus calles, aparecen ante los ojos de los curiosos personajes de otras épocas, músicos, artistas circenses, actores y actrices... creadores de espectáculos que nos hacen ver los viejos edificios con ojos nuevos o sentir que el tiempo a vuelto atrás, que podemos hacer tratos con el diablo si vamos a la cueva en la noche adecuada o encontrar un tesoro bajo una concha tallada. Y es que, en los meses de calor, el programa "Plazas y Patios" busca extraer los secretos de la arenisca y contarnos esas historias escondidas que aún están vivas, y que lo que fue y lo es conviven en el arte. Por ejemplo, la obra Muñecas rotas (la casa de las recogidas), nos transportará a los años ochenta. Las madres adoratrices acogían a jóvenes descarriadas para ayudarlas a enderezar sus vidas, pero desde que murió la madre Régula, parece que no hay tanta disciplina.  A Roberto Sánchez Nieto, su autor, le gusta...