ALAIN AUBERT
Alain Aubert se encuentra por pura casualidad con Fanny, una antigua compañera de clase en Nueva York, en una calle de París. ¿Casualidad o suerte? La casualidad solo ha sido el encuentro, pero la suerte... un escritor se la fabrica él mismo. "Lo bueno del oficio de escritor", le dice a Fanny, "es que escoge sus horarios", así que puede acompañarla hasta el trabajo, ignorar que ha dicho que está casada y soltarle, como quien no quiere la cosa, que en Nueva York estaba loco por ella. Vamos, ir abonando el terreno para que ella no se quede dándole vueltas a lo que simplemente ha sido un casual encuentro fugaz con alguien del pasado, que se pregunte si su vida sería diferente de haber estado con él entonces. Y por diferente quiero decir mejor. Ahí radica el arte de la escritura, en que lo que cuentas mantenga enganchado al lector y le deje con ganas de seguir tirando del hilo. Así, cuando llama a su trabajo para invitarla a comer un día de esa semana, ella le dice: ...