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ROLAND BERTRAND

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  Una vez oí que para ser un buen escritor, uno que llegue a los lectores, tienes que escribir de lo que conoces. No significa que solo puedas escribir tu vida, si no no existiría la fantasía o la ciencia ficción, y el terror daría mucho más miedo. Querían decir que utilices tus propias vivencias para que tus personajes actúen de una forma que sea más auténtica. Es como meter un poco de tu realidad en una batidora junto con la historia que quieres escribir. La cosa está en saber cuánto de cada una metes. Estamos en los años 70. Roland Bertrand es un escritor americano que está pasando por un periodo de sequía literaria. Para intentar salir del bloqueo, decide ir a pasar unas vacaciones con su mujer a un pequeño pueblecito en la costa francesa. El sonido del mar siempre es bueno para atraer la inspiración. Allí lo tiene todo, una habitación de hotel con vistas al mar, un bar, también junto al mar, con un viejo dueño con ganas de hablar con el extranjero, una pareja de recién casados...

LOS HOMBRES GRISES

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  Últimamente me parece que estamos viviendo en una distopía y puede ser porque, para algunos de los que organizan el mundo, las historias distópicas son libros de instrucciones, porque si no, no lo entiendo. Entre todas las cosas que alguien imaginó que podrían ocurrir, una que se me viene mucho a la cabeza es "Momo", de Michael Ende. Y sus hombres grises. Esas figuras que aparecen de repente y empiezan a comerciar con algo a lo que no le damos importancia porque siempre está ahí, siempre se genera más: el tiempo; con el argumento de guardarlo para el futuro, como los ahorros para la jubilación. La premisa es verdad, siempre se genera más, pero la parte en la que nadie parece fijarse es que el tiempo es finito, no tenemos una eternidad para recuperar lo que no utilicemos bien, lo que podríamos considerar tiempo perdido. Y aquí está la mentira resumida, aunque disfrazada con razonamientos técnicos: tenemos que dar nuestro tiempo a cambio de un bienestar que, aunque te repiten...

ENCONTRAR EL EQUILIBRIO NO ES CONTROLAR EL MAR

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  El cuento que publiqué la semana pasada era un ejercicio de narración simbólica, basado en Jung. Con las dos primeras frases tenía que construir una historia, breve, no muy adornada, más o menos lo primero que se me pasara por la cabeza. Después, esa historia se analiza para sacar a la luz lo que nuestro inconsciente ha puesto en ella, y que le sirva al consciente. Lo primero, se buscan los protagonistas del cuento: el niño, la anciana y el mar, y se relacionan con arquetipos universales: el inocente, la sabia, la vida. El arquetipo del inocente es optimista, quiere conseguir lo que los demás no pudieron, pero sin ayuda y sin calibrar los riesgos, podría convertirse fácilmente en un sacrificio. Igual que pensar en los demás antes que en uno mismo. El arquetipo del sabio conoce el origen de todo, sabe el punto exacto en el que se perdió el equilibrio, cuando ella congeló la vida por dolor. El problema es que no solo se detuvo para ella, sino que su herida se transmitió con su sang...

FAMILIA DE PESCADORES

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En un pueblo de pescadores, vive una familia sin fortuna. Salen a la mar y pescan muy poco. Pero lo que más les sorprende es que el resto de familias de pescadores salen a la mar y pescan en abundancia… Un día, el más pequeño de la familia decide coger su barca e ir mucho más lejos de lo habitual a buscar la pesca. Es peligroso, el lugar al que va tiene muchas rocas ocultas que pueden romper la embarcación en un instante.  Al amanecer, el resto de la familia descubre que el niño no está y una tristeza oscura se adueña de la familia. La madre se sienta en una silla, mirando al suelo y no emite palabra. El padre empieza a vestirse para acercarse al pueblo a pedirle una barca a los vecinos con la que intentar alcanzar a su hijo.  Entonces, desde la cama, habla la bisabuela. En susurros les pide que la lleven hasta la orilla. Nadie parece escucharla, no es el momento de perder el tiempo en los delirios de una anciana. Pero ella pide silencio y les explica que si no son capaces de ...

EL AÑO DEL CABALLO DE FUEGO

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  Este martes hemos entrado en el año del caballo de fuego.  Este animal simboliza la energía vital y la libertad sin límites. Históricamente, los años del caballo han sido periodos de expansión, marcados por el encuentro de nuevas rutas comerciales o guerras por el territorio. Vamos, que parece natural que llegue con el panorama que tenemos.  La serpiente nos ha traído un año de trabajo personal, en el que hemos soltado muchas cosas para asentar unas bases nuevas, centradas en buscar una estabilidad vital y en aceptar los ciclos. Y todo lo que hemos aprendido se ira transformando en adquirir una independencia personal con la que nos sintamos a gusto en nuestra piel. Y la piel es lo que queda de la serpiente, símbolo de todo lo que dejamos atrás, porque ha tenido que reptar deprisa para no terminar aplastada bajo los cascos del caballo. Y no es porque el caballo venga desbocado (aunque en algunos lo parece), sino porque está galopando a todo lo que da, disfrutando de la s...

EL BOSQUE DE HAYAS

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Un día parpadeas y, al abrir los ojos, te encuentras dentro de un bosque de hayas.  No es el primer hayedo que pisamos tú y yo y, aunque formar parte de un cuadro de Klimt es mágico, sé que la verdadera magia ocurre cuando nuestros ojos se encuentran. Ese instante en el que nos perdemos en la mirada del otro sí que debería estar enmarcado.

PINACOTECA

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  El Art Noveau siempre me ha hipnotizado.  Recuerdo mi primera visita a la Casa Lis, con su techo de cristal, sus aterradoras muñecas, las criselefantinas en movimiento y todas las libélulas. También el dibujo de una marca de perfume que mi padre hizo para mi madre y que estaba colgado tras la puerta del teléfono, de modo que siempre había una mujer desnuda que no perdía detalle de todos los secretos que contábamos por él. Y recuerdo la primera vez que me crucé con un cuadro de Klimt. Obviamente fue "El beso", y el amarillo, las líneas rectas y la extraña postura de los protagonistas me llamaron mucho la atención. En seguida busqué más y me encontré con "La expectación", "Las edades de la mujer" y con "El árbol de la vida". Y no soy la única a la que las dulces caras pálidas de sus cuadros, que aparecen como flotando en mitad de cientos de formas geométricas y oro bizantino le cautivan, porque en 2023 "Mujer con abanico" se convirtió e...