STELLA OLLEMAUN
Hay veces que escribir te sale de dentro. Es una necesidad volcar las palabras en el papel. Para Stella Ollemaun no solo es una necesidad, sino que tiene un propósito claro, mostrar al mundo la tragedia que vivió su ciudad y dejar bien claro que la explosión de la que la prensa se hizo eco no es sino una tapadera para una verdad incómoda: los vampiros existen. El año anterior, Stella era la ayudante del sheriff, su marido Eben, en Barrow, un pequeño lugar que se encuentra al norte de Alaska. Durante un mes entero, allí no sale el sol. Muchos soportan las bajas temperaturas, pero la ausencia de luz solar es demasiado, así que la mayoría de los residentes emigran a otras ciudades más al sur, y vuelven cuando ha pasado la noche larga. Treinta días de oscuridad son como un coto privado de caza para unos vampiros, que llegan a Barrow el primer día de noche y cortan las comunicaciones con el exterior y cualquier forma de escape que no sea a pie. A partir de entonces solo tienen que divertirs...