EL AÑO DEL CABALLO DE FUEGO
Este martes hemos entrado en el año del caballo de fuego.
Este animal simboliza la energía vital y la libertad sin límites. Históricamente, los años del caballo han sido periodos de expansión, marcados por el encuentro de nuevas rutas comerciales o guerras por el territorio. Vamos, que parece natural que llegue con el panorama que tenemos.
La serpiente nos ha traído un año de trabajo personal, en el que hemos soltado muchas cosas para asentar unas bases nuevas, centradas en buscar una estabilidad vital y en aceptar los ciclos. Y todo lo que hemos aprendido se ira transformando en adquirir una independencia personal con la que nos sintamos a gusto en nuestra piel.
Y la piel es lo que queda de la serpiente, símbolo de todo lo que dejamos atrás, porque ha tenido que reptar deprisa para no terminar aplastada bajo los cascos del caballo. Y no es porque el caballo venga desbocado (aunque en algunos lo parece), sino porque está galopando a todo lo que da, disfrutando de la sensación del aire en la cara, sin fijarse en lo que tiene alrededor. Es por eso que quizá perdamos el sentido de la colectividad (un poco más), así que este año hay que poner especial atención en el autocontrol y en cuidar de las relaciones que de verdad nos aportan.
Los años regidos por el caballo traen intensidad y cambios acelerados y a veces radicales, que además están potenciados por el elemento de fuego. El fuego simboliza la pasión, la transformación y la ambición. O sea, que se fomentan las emociones intensas y la voluntad férrea. Un buen año para quienes sepan adaptarse, para los líderes y los valientes y para la visibilidad de los artistas.
Es un año para no dudar, sino para actuar según lo que creemos, para ir a por nuestras metas. Un año en el que estaremos motivados para conseguir todo rápido, sin olvidar que eso aumenta los riesgos. Así que se aconseja avanzar desde la razón, con un plan fijado previamente, para evitar reacciones impulsivas o exageradas, y ver el cambio como una oportunidad. También deberíamos cuidarnos y hacer ejercicio para aguantar la carrera sin agotarnos.
Aún así, si el caballo de quienes manejan el mundo no pierde definitivamente el rumbo, puede ser un buen año, lleno de optimismo, de metas conseguidas, de viajes y aventuras, así que disfrutadlo.
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