EL BOSQUE DE HAYAS
Un día parpadeas y, al abrir los ojos, te encuentras dentro de un bosque de hayas.
No es el primer hayedo que pisamos tú y yo y, aunque formar parte de un cuadro de Klimt es mágico, sé que la verdadera magia ocurre cuando nuestros ojos se encuentran.
Ese instante en el que nos perdemos en la mirada del otro sí que debería estar enmarcado.

Comentarios
Publicar un comentario